Cada vez más establecimientos cuestionan las colaboraciones basadas en comidas gratis a cambio de publicaciones y reclaman que cualquier acción promocional aporte un valor real al negocio.
La relación entre restaurantes e influencers atraviesa un momento de debate. En los últimos días se han viralizado carteles y mensajes de establecimientos que anuncian que no aceptan a creadores de contenido, una tendencia que ya se observa tanto en España como en otros países.
El argumento que se repite entre los hosteleros es claro: están cansados de las propuestas de colaboración que consisten en obtener comidas, consumiciones o experiencias gratuitas a cambio de publicaciones en redes sociales, especialmente cuando no existe una contraprestación definida ni garantías sobre el impacto que tendrá esa acción para el negocio.
Del «todo gratis» a las colaboraciones profesionales
El debate no cuestiona necesariamente el trabajo de los creadores de contenido. De hecho, algunos establecimientos distinguen entre una colaboración profesional y las peticiones de invitaciones a cambio de una reseña, un vídeo o varias stories.
Un ejemplo reciente es el de un guachinche de La Laguna que ha explicado públicamente que no intercambia comida por publicaciones u opiniones, aunque sí contempla trabajar con creadores dentro de campañas previamente acordadas, transparentes y claramente identificadas como publicidad.
La cuestión de fondo es qué valor aporta realmente una publicación a un restaurante. Para algunos negocios, la visibilidad que proporcionan determinados perfiles puede convertirse en una herramienta eficaz de promoción, especialmente para establecimientos pequeños que no cuentan con grandes presupuestos de comunicación.
Para otros, sin embargo, la saturación de propuestas y la falta de retorno medible han hecho que este modelo pierda atractivo.
Cuando grabar contenido afecta al servicio
La polémica también va más allá de las invitaciones.
Focos, trípodes, teléfonos, grabaciones continuas o largas sesiones para conseguir la imagen perfecta pueden interferir en el funcionamiento de un restaurante, afectar a otros clientes o incluso ralentizar el servicio. Estos son algunos de los motivos que están llevando a determinados establecimientos a establecer normas específicas sobre la creación de contenido dentro de sus instalaciones.
El problema aparece cuando la búsqueda de contenido convierte el comedor en un plató y la experiencia de los demás clientes queda en segundo plano.
Al mismo tiempo, los creadores defienden su capacidad para generar visibilidad y convertirse en prescriptores de restaurantes. Una recomendación en Instagram, TikTok o YouTube puede proporcionar notoriedad a un establecimiento y atraer nuevos clientes en un mercado cada vez más condicionado por las redes sociales.
¿Puede un restaurante prohibir la entrada a un influencer?
Aquí aparece una de las cuestiones más controvertidas.
Según los expertos jurídicos consultados por EL PAÍS, no se puede entender el derecho de admisión como una herramienta para prohibir de forma general la entrada a una persona simplemente por ser influencer. Lo que sí puede hacer un establecimiento es establecer normas sobre determinadas conductas: grabaciones, utilización de equipos que dificulten el servicio, molestias a otros clientes o cualquier actuación que altere el funcionamiento normal del local.
En este sentido, la diferencia es importante: no se regula la condición de influencer, sino el comportamiento dentro del establecimiento.
Los restaurantes pueden establecer determinadas condiciones de admisión y normas internas, siempre que sean objetivas, estén previamente comunicadas y no se apliquen de forma arbitraria o discriminatoria. También pueden limitar las grabaciones dentro del local si así lo establecen y comunican adecuadamente.
Una relación que necesita nuevas reglas
La polémica pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de los carteles de «prohibido influencers»: ¿qué debe aportar una colaboración entre un restaurante y un creador de contenido?
El modelo basado exclusivamente en una comida gratis a cambio de una publicación parece estar perdiendo aceptación entre algunos profesionales de la hostelería. Frente a él, gana peso una fórmula más cercana a cualquier otra acción de marketing: objetivos definidos, condiciones pactadas, transparencia y una contraprestación clara.
También cambia la percepción sobre las recomendaciones. Una reseña espontánea no tiene necesariamente el mismo valor que una publicación realizada dentro de una colaboración comercial, y diferenciar ambas situaciones resulta cada vez más importante para el público.
La tendencia, por tanto, no parece plantear únicamente un enfrentamiento entre restaurantes e influencers. También refleja una transformación del marketing gastronómico y de la relación entre hostelería, creadores de contenido y redes sociales.
La pregunta queda abierta: ¿estamos ante el final de la era de las invitaciones a cambio de publicaciones o simplemente ante una profesionalización de las colaboraciones entre restaurantes e influencers?
FUENTES
https://www.instagram.com/p/DbtHDR2MRFk/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ%3D%3D


















